Educación en Valores: ¿Estamos haciéndolo bien?

La educación en valores ha sido reconocida como esencial para el desarrollo completo de la persona, algo que hasta ahora no había sido así. La educación en la escuela se centraba en el desarrollo de las capacidades académicas de los alumnos pero no hacían hincapié en su dimensión emocional (Alzina, 2003). Hoy en día existen multitud de programas en las escuelas que buscan fomentar y promover la educación emocional de los alumnos (Bisquerra, 2011) (Alzina, 2005).

Sin embargo, la educación en valores, algo que a priori también parece esencial para el desarrollo de la persona, ha sido relegada a un plano oculto.  En este plano etéreo se espera que, por osmosis, los valores fluyan desde el profesorado hasta los alumnos. ¿Es esto una verdadera forma de educar en valores? Los niños reciben multitud de ejemplos, y en mi opinión, es difícil asegurar que vayan a tomar de ejemplo a sus profesores y no a las grandes estrellas que brillan a su alrededor (deportistas, "youtubers", cantantes...). Y por lo general, estas figuras de referencia de los niños son estimadas por su influencia, fama y dinero, lo que las convierte en figuras distorsionadas de referencia, demasiado lejanas.

En este artículo promueven un tipo diferente de abordaje del problema (Ercilla y Tejeda, 1999). Sus autoras defienden que la educación en valores debe de ser abordada en base a 4 pilares:

  • Explicitar el objetivo de las actividades: ¿Qué valor vamos a trabajar?
  • Sistematizar e intencionar la actividad o el proyecto
  • Particularizar las actividades en función del alumnado objetivo.

De esta manera, la prioridad de los objetivos cambia: el objetivo no está al servicio de las actividades, sino la actividad al servicio del objetivo. Esto podría ser incluido en los programas de tutorías de los centros, como ya han sido incorporados proyectos de educación emocional. Además, sobretodo en los ciclos inferiores: primaria y 1० y 2० de la ESO, el currículum se podría abordar desde este punto de vista. Educar "gracias a" o "mediante" nuestra asignatura y no solo quedarnos en la transmisión de conocimientos.
Por ejemplo, educar en tolerancia mediante la genética, educar en respeto gracias a la historia, enseñar solidaridad gracias a la geografía...

Claro que esta nueva propuesta supondría una revolución en el sistema educativo y en la forma de enseñanza-aprendizaje. Pero quizá sea necesario en una sociedad cada vez más vacía y de valores.


Bibliografía

  • Alzina, R. B. (2003). Educación emocional y competencias básicas para la vida. Revista de investigación educativa, 21(1), 7-43.
  • Alzina, R. B. (2005). La educación emocional en la formación del profesorado. Revista interuniversitaria de formación del profesorado, 19(3), 95-114.
  • Díaz Barriga, Á. (2006). La educación en valores: Avatares del currículum formal, oculto y los temas transversales. Revista electrónica de investigación educativa, 8 (1), 1-15 
  • Ercilla, M. A., & Tejeda, N. B. (1999). La educación en valores: una propuesta pedagógica para la formación profesional. Pedagogía Universitaria, 4(3).



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