Estrategias para superar la "infoxicación" de los estudiantes


Las asignaturas relacionadas con el mundo científico que se imparten en la ESO y bachiller como Física y Química o Biología y Geología no solo necesitan de un interés implícito por la ciencia, sino que además deben complementarse con otras habilidades para poder disfrutarlas. Estas competencias pueden encontrarse comprendidas dentro del currículum de la asignatura o de otras del mismo curso académico. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando los alumnos no realizan otras actividades para desarrollarlas?

Es el caso de la comprensión lectora que pueden mostrar nuestros estudiantes a la hora de sumergirse en Internet e informarse. Podríamos definirla como la capacidad de entender lo leído a nivel individual de las palabras o global de un texto. Por ello, si los hábitos de leer de los estudiantes cambian, ¿los métodos para trabajar esta comprensión en el aula también lo hacen? 




 Es por ello que he estudiado varios artículos para adaptar y usar algunas técnicas en Biología y Geología. Primeramente, ver las dificultades (Brill, 2004) que pueden presentar los alumnos nos ayuda a entender mejor cómo podemos ayudarles. Algunos de los problemas más comunes son:

-          Lenguaje científico desconocido para los alumnos.

-          No visualizan la percepción tridimensional del conocimiento. Cuando los alumnos leen en biología muchas veces requieren contextualizar tridimensionalmente los procesos biológicos o las partes de un sistema para entender cómo ocurren estos procesos o cómo se encuentran situados, por ejemplo, los orgánulos en la célula.

-          Contradicciones con el conocimiento previo que tienen los alumnos. Frecuentemente, los estudiantes, al buscar información y textos sobre un tema en concreto, se encuentran con ideas o argumentos que no concuerdan con lo que han estudiado ellos. Este hecho se debe a que para poder entenderlo necesitarían mucha más base teórica que la que ellos han estudiado previamente en clase.

-          Estilo del texto. La redacción apropiada de un texto científico o de divulgación es muy importante para que los alumnos puedan llegar a una mayor comprensión. Si presentan una redacción más densa, con peor cohesión y coherencia, habrá una mayor dificultad para su comprensión.




Por tanto, atendiendo a estas dificultades y buscando potenciar la lectura entre nuestros estudiantes, se pueden presentar una lista de estrategias para trabajar esta habilidad lectora (Herman, 2010); (Brill, 2004) en el aula con ellos:

-          Anotaciones en el texto. Las anotaciones en el texto sirven para diferenciar en el texto cuáles son las ideas principales de las secundarias. Por ello, subrayan de diferentes colores para estructurar el texto. Asimismo, se pueden añadir ideas o definiciones a aquellos conceptos que no tengan tan claros.

-          Resumir. Los estudiantes deben desarrollar esta capacidad para poder condensar la información y expresarla de una manera lógica. Si ellos han comprendido el texto, con el resumen lo entenderán aquellos que lo lean.

-          Double-entry journal (DEJ). Se trata de un tipo de registro de información para los alumnos que les proporciona una estructura para poder organizar las ideas. De esta forma, los alumnos pueden usar una tabla con dos columnas: ideas principales por un lado y argumentos en los que se basan las ideas principales.

-    Conectar con el conocimiento previo. Conforme van leyendo el texto, la relación de contenidos vistos en clase previamente puede ayudar al interés del alumno por continuar su lectura.

-          Usar ilustraciones. Existen procesos biológicos que para los alumnos pueden ser más fáciles de comprender si acompañamos el texto de una serie de dibujos que hagan que las palabras del texto se materialicen en figuras.

-          Repetir la lectura. Dedicar varias lecturas al mismo texto puede aportarnos más detalles que no se han percibido a primera vista o proporcionarnos una

-          Hacer predicciones. Esta estrategia implica un proceso de razonamiento por parte del alumno. Para ello, el alumno debe haber sido capaz de entender el texto. En cualquier caso, sean correctas o erróneas, entenderá la justificación del resultado mejor.

-          Ignorar los términos técnicos. Al igual que cuando se lee en otro idioma, el ignorar aquellas palabras que no entiende el alumno puede resultar que si continúa con la lectura, sea capaz de encontrar el significado propio del término técnico.

-          Añadir explicaciones. Cuando los profesores adaptan textos científicos al nivel de sus alumnos, sería conveniente añadir notas a pie de página con explicaciones que hagan que el estudiante no se sienta perdido.

-          Preguntar al experto. Si la lectura se está realizando en el aula, es conveniente dejar claro que los alumnos pueden preguntar al profesor – el experto – en cualquier duda que tengan. De esta forma el profesor, atendiendo a las dudas más comunes, puede sacar sus propias conclusiones sobre el nivel de comprensión que han llegado a presentar los alumnos.

Por todo ello, podemos llevar a cabo qué ejemplos de textos pueden usar los alumnos. Hay que tener en cuenta que todas estas estrategias deben de practicarse con materiales adaptados por el profesor para que, cuando ellos sean los encargados de buscar su propia información, sean capaces de utilizarlo.

Entonces, el incluir artículos científicos en las clases adaptada por el profesor es esencial para familiarizar a los alumnos tanto con el vocabulario como con los esquemas, gráficos, estadística y otras herramientas propias de la literatura científica (Herman 2010). Asimismo, existen estudios que a través del uso de estos artículos derivan en el uso de otras metodologías didácticas como son el debate (DebBurman, 2002).

En conclusión, todas estas estrategias deben de formar parte de la innovación como requisitos que se den con el uso de las nuevas tecnologías. 

Referencias:
Brill, G., Falk, H. & Yarden, A. (2004). The learning processes of two high‐school biology students when reading primary literatura. International Journal of Science Education, 26(4), 497-512, doi: 10.1080/0950069032000119465

DebBurman, S. K. (2002). Learning How Scientists Work: Experiential Research Projects to Promote Cell Biology Learning and Scientific Process Skills. Cell Biology Education, 1, 154–172, doi:  10.1187/cbe.02-07-0024 


Herman, P.,  Perkins, K., Hansen, M., Gomez, L. M. & Gomez, K. (2010). The Effectiveness of Reading Comprehension Strategies in High School Science Classrooms. International Society of the Learning Sciences, 1, 857-864.





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